Gran parte de los trabajos que debemos realizar a lo largo del día son esencialmente rutinarios: sabemos lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo. Lo único que necesitamos es concentración y esfuerzo sostenido por eso vamos a recomendarte 12 fuentes de inspiración que seguro te ayudarán en tu trabajo.

A veces, en cambio, necesitamos poner en marcha toda nuestra creatividad para construir algo nuevo, distinto a lo anterior: un diseño, un texto, una propuesta, una presentación, una aplicación diferente

No resulta fácil salir de la rutina y la repetición. A menudo no sabemos por dónde empezar. Nuestra mente se bloquea y tenemos la sensación de que no vamos a ser capaces de encontrar una  salida.

Para hacer frente a este problema, nada mejor que encontrar una buena fuente de inspiración. Elige la tuya:

1. Un paseo de 20 minutos

Si a pesar de tus esfuerzos no consigues hacer nada productivo, a veces es mejor cortar por lo sano. Apaga el teléfono y el ordenador, abandona la oficina y camina por alguna zona agradable, mejor todavía si se trata de un jardín, un parque o un entorno natural. Cambiar de escenario puede ser suficiente para relajar la presión y romper el bloqueo mental.

2. Habla con un amigo/a

Todos necesitamos escuchar una voz amiga de vez en cuando, y disponer de alguien que nos escuche. Hay gente que necesita hablar de sus problemas. Otros, en cambio, prefieren conversar sobre otra cosa ajena al trabajo. También hay quien busca un punto de vista diferente.

Cualquiera de estos métodos puede ser válido para volver al trabajo con energía y confianza.

3. Lee algo

Siempre puedes buscar inspiración en lo que otros han escrito. A veces, la respuesta aparece cuando profundizamos sobre un tema concreto. En otros casos,  la inspiración llega de forma lateral, cuando leemos cuentos, novelas y poemas que no tienen por qué estar directamente relacionados con el tema que nos ocupa.

4. Pon la música adecuada

La música puede convertirse en un excelente estímulo. Elige el tipo de música más apropiado para tu estado anímico: calmada si necesitas sosiego, potente cuando notas que te falta energía, un grupo nuevo cuando necesitas un nuevo punto de vista, etc.

5. Haz ejercicio

La práctica de ejercicio físico es una de las mejores recetas contra la ansiedad. Además, liberarás endorfinas, que suelen traducirse en una  sensación placentera. Si eres de Alicante puedes practicar todo tipo de ejercicios en una de sus mejores playas como nos comentan los compañeros de cocoschool.

6. Alimenta tu energía

Algunos profesionales se abstraen tanto cuando trabajan que se olvidan hasta de comer, y acaban con las baterías completamente descargadas. Recuerda que sin energía no se puede trabajar.

Somos lo que comemos, así que no te conformes con lo primero que encuentres por ahí (precocinados, bollería industrial, etc.). Intenta construir tu dieta con alimentos sanos y naturales. Tu cuerpo te lo agradecerá.

7. Cambia de ambiente

Si normalmente desarrollas tu actividad profesional en tu casa, o en una oficina, prueba a trabajar en otro espacio. Por ejemplo, una cafetería, una biblioteca o un parque. Como ya hemos comentado, a veces cambiar el escenario es suficiente para que cambie también nuestra actitud frente al trabajo.

8. Graba tus reflexiones

Si estás tratando de escribir algo y no consigues pasar de la primera frase, puedes probar con una grabadora. Dicta tus ideas según van apareciendo, más adelante podrás pasarlas a limpio para organizarlas y pulirlas. Lo importante es no quedarse bloqueado/a.

9. Estilo libre

A veces el bloqueo mental parece imposible de superar: no se nos ocurre absolutamente nada. En estos casos, puede ser muy útil coger un simple lápiz y un papel y empezar a escribir sobre cualquier tema, o a dibujar cualquier forma, aunque sea un garabato. Ese borrador inicial nos ayudará a superar el “pánico al papel en blanco”. A partir de ahí podemos ir encadenando conceptos e ideas, canalizando nuestros esfuerzo hacia el objetivo marcado.

10. Reflexiona

Solemos ir tan acelerados, siempre saltando de una tarea a otra, que no tenemos tiempo de pararnos a pensar en lo que nos conviene hacer. Las prisas y la urgencia no nos permiten mantener una visión equilibrada de la situación en la que nos encontramos, y eso suele traducirse en un cierto bloqueo. Por eso es tan importante que, de vez en cuando, nos tomemos 10 minutos sin interrupciones para reflexionar. Esto nos permitirá retornar al trabajo con la mente despejada y las ideas mucho más claras.

11. No te detengas

La clave se encuentra en romper la inercia del bloqueo, y la presión es nuestro peor enemigo. Lo importante es arrancar de alguna manera, echar a andar. Así que no te preocupes demasiado por los errores y las imperfecciones del principio. Son inevitables. Simplemente empieza a trabajar. Más adelante tendrás oportunidad de corregir las inconsistencias y de mejorar el producto final.

12. Cambia tu herramienta de trabajo

Cambiar la herramienta habitual de trabajo puede llevarnos a una situación completamente distinta a la que estamos habituados. De ahí es fácil que surjan nuevos puntos de vista, e ideas que de otra forma permanecerían ocultas. Si siempre trabajas con ordenador, prueba a trabajar con una libreta y un bolígrafo, y viceversa. Prueba también algún programa nuevo, diferente al que utilizas normalmente. Cualquiera de estas iniciativas te ayudará a romper el bloqueo.