La crisis resucita algunos medios de pago “del pasado”: letras, pagarés y el mítico “fiado” de barrio

La crisis financiera y la dificultad para conseguir un crédito han hecho que vuelvan algunas formas de pago que ya creíamos caídas en desuso, o incluso desterradas casi por completo. Estamos hablando, por ejemplo, del “fiado”, y también de los pagarés y las letras de cambio. En la revista Consumer nos recuerdan cómo funcionan. Hemos hecho un resumen con lo más destacado. Apunta bien, porque nunca se sabe…

El “fiado”

[…] procedimiento informal de otorgamiento de crédito sin ningún tipo de garantía ni reconocimiento por parte de la ley […] el tradicional “fiado” sigue vigente en comercios pequeños de barrio […] 

La supervivencia de su uso (intensificado en épocas de crisis) se debe a que es tanto una transacción comercial como la expresión de un vínculo entre vecinos, basado íntegramente en la confianza mutua entre vendedor (que se arriesga a no cobrar) y comprador (que puede dejar la cuenta de la deuda en manos del comerciante).

Letras de cambio

[…] documento mercantil emitido por el Estado mediante el cual una persona o entidad (el librador) ordena a otra (el librado) el pago de una suma de dinero en un determinado plazo.

Durante cientos de años (comenzó a utilizarse en la Edad Media) fue el principal instrumento financiero, y continúa utilizándose para transacciones entre empresas ya que una de sus características es que opera sin intervención bancaria. Actualmente existen comercios que permiten a sus clientes pagar los productos en varias letras, una por cuota.

Para ser válida, la letra de cambio debe incluir los siguientes datos:

– Datos del librador
– Datos del librado
– Datos del avalista (la persona que hace de garante, aunque no es obligatoria su presencia)
– La suma que hay que pagar
– La fecha de vencimiento
– El lugar de pago (generalmente, la dirección de la entidad que figura como librador) 

Desde el momento en que firma la letra, el librado se convierte en “aceptante”, es decir que asume un compromiso legal para con la deuda contraída.

Tipos de letras

Hay diferentes tipos de letras, en función del día en que vence la obligación. Las más utilizadas son las letras “a día fijo”: deben ser pagadas en el día exacto que se indica en el documento); también pueden ser “a un plazo desde la fecha” o “a la vista” (vencen en el momento de su presentación al pago, que deberá hacerse dentro del año siguiente a su libramiento).

Consecuencias legales en caso de impago

En caso de no cancelarse la deuda en fecha, la ley prevé procedimientos para el pago de la obligación y, eventualmente, habilita el inicio de acciones legales, en las que el librado tiene todas las de perder.

El pagaré

[…] documento que consiste en la promesa pura y simple de pagar una determinada suma de dinero a su tenedor en un futuro determinado (generalmente a corto plazo).

Las diferencias con la letra de cambio radican en que no es emitido por el Estado sino por empresas y particulares, y quien lo emite es el deudor y no el acreedor. Por lo demás, las figuras que intervienen (librador, librado, avalista), los datos a consignar y el procedimiento en caso de no concretarse el pago son los mismos que en la letra de cambio.

Ventajas de la tarjeta de crédito

No todo van a ser “fantasmas del pasado”. En época de crisis, la tarjeta de crédito sigue manteniendo su vigencia como modo de pago. La principal ventaja que aporta es la siguiente:

El mayor incentivo para usar tarjeta de crédito es que brinda la posibilidad de fraccionar el coste del producto adquirido y pagarlo en varios meses (2, 3, 6, 12, 24, 36, y más), siempre y cuando el importe no supere el límite mensual establecido en el contrato. La otra gran ventaja de la tarjeta es que se pueden realizar compras y disponer de efectivo en cualquier país en que opere la compañía que la emite.

Interesante, ¿no? Puedes leerte el artículo Medios para aplazar pagos, publicado por Camilo Zaffora en la revista Consumer.