¿Dispersarse en el trabajo es bueno? Según cuánto… Algunas cosas interesantes sobre la gestión del tiempo

dispersorDispersarse o no dispersarse para extraer el máximo rendimiento a nuestro trabajo. Esa es la cuestión que vamos a tratar en el artículo de hoy.

Una cierta dispersión puede ayudarnos…

Según un estudio realizado por el departamento de gestión y márketing de la Universidad de Melbourne (Australia), las personas que navegan en el trabajo por placer de forma moderada -menos del 20% del tiempo total- ”se concentran más y mejor que aquellos compañeros que no lo hacen”. El estudio señala que la productividad puede aumentar en un 9% si se le permite a la gente realizar las siguientes tareas: buscar información sobre productos, leer sitios de noticias, entrar en páginas de juegos online, ver vídeos en YouTube o visitar los perfiles de los amigos en las redes sociales.

La explicación que dan los autores del estudio es la siguiente: los seres humanos necesitan dispersarse un poco. El ejemplo más claro es el de la atención de los alumnos, que decae pasados unos 20 minutos, pero que vuelve a restablecerse tras unos instantes de evasión. Ver más sobre la noticia en Europa Press.

Una gran dispersión puede acabar con nuestro trabajo

En el caso de los freelance, el problema no es la “libertad para dispersarse”, sino el riesgo de dispersión absoluta. Somos nuestros propios jefes, y podemos decidir cuánto tiempo dedicamos a cada cosa, y cómo organizamos nuestro tiempo. El problema viene cuando nuestra voluntad flaquea: empezamos a dedicar muchas horas a navegar/chatear/jugar, y no encontramos tiempo para realizar todas las tareas que tenemos previstas. ¿Existe algún método para no caer en la tentación? 

Medidas anti-dispersión

Algunos micro-consejos para no caer en la dispersión absoluta y para aprovechar mejor nuestro tiempo:

– Comienza la jornada con una lista de tareas bien definida. Usa una aplicación online de to-do-list.

– Ataca las tareas con sprints cortos y muy productivos, de entre 40 y 60 minutos.

– Disfruta de una pequeña pausa entre cada sprint. Aprovecha para desconectar aunque sólo sea un momento.

No te detengas: si ves que te has atascado en una tarea, y estás empezando a desesperarte, completa otra tarea menos compleja y vuelve con energía renovada a solucionar el entuerto inicial.

No consultes el correo electrónico todo el tiempo. Hazlo en los pequeños intervalos entre cada sprint. Utiliza diferentes carpetas para hacer que el buzón de entrada esté casi siempre vacío.

Concentra las llamadas telefónicas que tienes que hacer, y hazlas una detrás de otra.

– Mantén tu espacio de trabajo limpio y organizado, para que el desorden no afecte a tu capacidad de concentración.