Experiencia de usuario: lo más importante es dejar un sabor dulce al final

un final dulce 240x300 1Si sabes cómo se comportan tus posibles clientes al entrar en tu sitio web, y qué esperan de la “visita”, es mucho más fácil que les proporciones exactamente aquello que buscan. Adriana Oppenheim (consultora de Experiencia de Usuario) nos propone unos consejos/reflexiones interesantes para mejorar el diseño de nuestro sitio web, y la forma en que prestamos nuestros servicios a los clientes. A grandes rasgos, la clave está en dejar lo mejor para el final. Te resumimos lo más interesante:

Nuestra memoria es limitada

Estamos expuestos a una gran cantidad de información, y las ciencias del comportamiento (behavioral sciences) han demostrado que como usuarios tenemos una memoria (y una atención) de alcance limitado, por lo que resulta importante centrarse en lo esencial. Se trata de que el usuario se “acuerde” de lo que nosotros le proponemos, y no de todo lo demás (el ruido).

De menos a más, sí…

Los usuarios preferimos ir mejorando de manera progresiva, aunque sea poco a poco. Podemos aceptar que el inicio sea flojo y que la mitad sea discreta, siempre que el final sea bueno. Éste es, más o menos, el espíritu de las versiones beta.

Aunque, también habría que señalar que el inicio debe ser, al menos, prometedor, porque de lo contrario nunca probaríamos ese servicio, esa web o esa aplicación.

…pero nunca de más a menos

No tenemos piedad a la hora de juzgar un servicio que empieza bien pero nos defrauda después. Ir subiendo, sí; bajar, nunca.

Más atención a las “páginas interiores”

Una de las principales consecuencias de lo visto es que debemos dedicar más atención a los niveles interiores de nuestro sitio web, porque una página de inicio atractiva y un fiasco posterior sólo servirá para “espantar” a nuestros posibles clientes. Lo mismo aplica a nuestros servicios profesionales: es mejor un inicio discreto que un desenlace fatal. 

Las cosas engorrosas, mejor al principio

Preferimos afrontar desde el principio las cosas “desagradables”, para quitárnoslas de enmedio cuanto antes y poder pasar a otros asuntos más ligeros y divertidos. Parece obvio, pero sigue siendo una buena pista: si tenemos que pedirle al usuario que se registre, o tenemos que informarle de alguna cláusula un tanto restrictiva, resulta mejor hacerlo cuanto antes.

Un final dulce, por favor

De toda la experiencia (que, como los relatos, comprende un principio, un nudo y un desenlace), lo que más recordamos es un buen final.

Tensión positiva de principio a fin

En resumen: si no tenemos gancho -un buen reclamo con el que atraer a los clientes potenciales- nadie se va a acercar a nosotros, pero si no conseguimos proporcionar una experiencia satisfactoria a esos clientes -con un buen final incluido- sólo habremos perdido nuestro tiempo y nuestro crédito. Así que la única opción posible es la de mantener una especie de tensión positiva desde el principio hasta el final. Mejor todavía si la cosa va in crescendo. Casi nada…

Podéis leer el artículo Forgetul and Happy, publicado por Adriana Oppenheim en su blog Lady on the Bus.

PD: Gracias a Robot por el soplo.