¿Resistencia al cambio? Mejor prueba a negociar

marioneta1¿Realmente nos resistimos a cambiar? ¿O nos resistimos más bien a que nos impongan los cambios?

En Harvard Business hacen una reflexión muy interesante sobre la presunta resistencia al cambio de la gente.  Aquí tienes un resumen con lo más interesante:

El cambio de arriba abajo no funciona

Estamos convencidos de que la gente se resiste a cambiar. En muchas empresas hacen todo lo que pueden para neutralizar esta actitud. Tratan de motivar a la gente para que cambie, para que haga cosas nuevas y las haga de una forma diferente a la habitual. Pero lo único que consiguen es reforzar su resistencia al cambio. La prueba es que el 70% de los planes de innovación fracasan.

¿Y si al final resulta que SÍ nos gusta cambiar?

Aquí es donde viene la parte más interesante: la gente decide, por sí misma, realizar grandes cambios en su vida diaria. Nos mudamos, formamos una familia, nos casamos, nos separamos, aprendemos nuevas tecnologías, cambiamos de trabajo, desarrollamos nuevas habilidades… Ninguno de estos cambios es sencillo. Pero los emprendemos de todas formas, por nuestra cuenta, y conseguimos llevarlos a cabo.

Entonces, ¿por qué en algunas ocasiones nos resistimos al cambio y en otras estamos deseando cambiar?

Porque en realidad no nos resistimos al cambio, sino que nos resistimos a que sean otros los que decidan qué, cuándo y cómo tenemos que cambiar.

En su vida personal, la gente tiene la oportunidad de tomar sus propias decisiones. Pero en las organizaciones se ve obligada a aceptar decisiones que otros le imponen. Así que utiliza el único medio que tienen para escapar al control: opone resistencia.

Cómo superar la resistencia al cambio

Sólo hay una manera para superar esta resistencia: dándole a la gente el control. Hay que  dejar que la gente tome sus decisiones. Pero como tampoco llegamos a ninguna parte si todo el mundo hace lo que le da la gana, la única manera de conseguir un consenso positivo es abrir un proceso de negociación en el que todas las partes salgan satisfechas: una relación de gana-gana.

Cuando la gente asume la decisión como suya, entonces es cuando se involucra de verdad en el cambio.

Un esquema sencillo para negociar

Este puede ser un buen esquema para la negociación:

1. Define el resultado que quieres obtener.

2. Propón un camino para conseguirlo.

3. Estimula la participación de los otros actores, para que se involucren en la decisión (una aceptación pasiva no sirve para cambiar).

4. Permite que las otras partes rechacen el camino que tú has propuesto, siempre que la ruta elegida lleve al resultado que quieres obtener.

 

Puedes consultar el artículo original How to Counter Resistance to Change, publicado por Peter Bregman en Harvard Business.