La fabulosa máquina de dados: por qué los ordenadores no saben fabricar azar

dadosSí. Así como suena. Los ordenadores no saben crear azar. ¿Por qué? Porque se basan en reglas repetitivas. Pepe Cervera, bloguero especializado en ciencia, lo explica con claridad: para crear números aleatorios los ordenadores utilizan algoritmos matemáticos que simulan el azar, pero que no lo hacen lo suficientemente bien. Estas desviaciones sobre el “azar puro” pueden ser detectadas si aplicamos un análisis matemático adecuado sobre una muestra de datos lo suficientemente amplia. Vamos, que el “random” informático es imperfecto.

La máquina de dados

El hecho es que el creador de GamesByEmail -una página de juegos que necesita más de 80.000 tiradas de dados para disciplinas como el Backgammon- se ha dado cuenta de estas limitaciones, y ha decidido crear Dice-o-matic, una auténtica máquina de azar. El engendro -nunca mejor dicho- mide 2 metros de alto, y es capaz de tirar los dados 1.300.000 veces al día… No os perdáis el vídeo con la máquina en acción.

Según explica el padre de la “criatura”, antes utilizaba fuentes como math.random o random.org para su página, pero bastantes jugadores se quejaron de que no era suficiente: el azar fallaba. En palabras del constructor, “han dedicado más esfuerzo al análisis estadístico de las tiradas de dados que a sus tesis doctorales”. Humor no le falta…

Pepe Cervera explica así para qué sirven los números aleatorios auténticos que se supone que va a obtener la máquina:

“[…]la razón de tanto gasto y complicación es generar azar; el genuino, verdadero y elusivo azar que necesitan quienes confían a los dados el destino de sus ejército imaginarios en juegos online y quienes confían su vida o su fortuna a la encriptación de alta seguridad”.

En resumen, el azar puro es necesario para los jugadores y para los espías, que en teoría usan sistemas de codificación de alta seguridad, basados en número aleatorios. Más sobre el tema en La máquina de dados y la dificultad del azar.

Dios no juega a los dados

Todavía podemos llevar el tema un poco más allá (nunca mejor dicho). ¿Y si resulta que tampoco los dados sirven para crear azar? Esta es una interesante reflexión de Carlo Frabetti, escritor y matemático, sobre la ya mítica cita de Einstein:

Tenía razón Einstein al decir que Dios no juega a los dados. Se equivocaba, sin embargo, como nos equivocamos todos, al invocarlos como símbolo del azar, pues en puridad no son aleatorios. Precisamente por eso no puede Dios jugar a los dados, pues para él (si existiera) su lanzamiento no entrañaría sorpresa alguna, y sin sorpresa no hay juego. Y ni siquiera hace falta remontarse a las divinas alturas: tampoco Superman podría jugar honradamente a los dados, pues, con sus sentidos agudísimos y su fulminante capacidad de cálculo, podría deducir la jugada antes de que dejaran de rodar. Incluso podría, con su supercontrol, lanzar los dados de forma que saliera lo que él quisiese (igual que algunos prestímanos y tahúres pueden hacer que salga siempre cara al lanzar una moneda).

Para los simples mortales, los dados son un juego de azar porque no podemos calcular ni controlar sus complejas evoluciones al rodar sobre el tapete; pero dichas evoluciones obedecen las rígidas leyes del determinismo. El azar de los dados es solo aparente: es un seudoazar derivado de la insuficiencia de nuestro conocimiento de las condiciones iniciales […]

Apasionante, ¿no crees? Puedes consultar el artículo completo, que en realidad es un homenaje al jugador de ajedrez Bobby Fischer.