6 consejos para que no te tomen el pelo a la hora de cobrar

DameMiDineroRealizar cualquier trabajo requiere un esfuerzo; conseguir que te paguen -especialmente en tiempos de crisis- puede convertirse en toda una odisea.

Es verdad que, si exceptuamos el cobro por adelantado -casi imposible de aplicar- no existen las soluciones mágicas. Pero sí que puedes adoptar algunas prácticas que te permitirán reducir riesgos.

El objetivo es evitar que te tomen el pelo cuando llega la hora de cobrar:

1. Investiga un poco antes de comprometerte

Cuando te enfrentes a un cliente nuevo, intenta conseguir referencias. No hace falta que dediques demasiado tiempo: ya sabes que la mala fama vuela. Pregunta en tu círculo, y busca información en Internet para comprobar si la empresa tiene problemas económicos, y si algún otro profesional todavía está pendiente de cobrar sus facturas.

Si la cosa tiene mala pinta, exige garantías de algún tipo y, si no las obtienes, simplemente huye.

2. Cuidado con los trabajos/promesa

Hay un reclamo tan viejo como el oficio de freelance: el cliente te pide un trabajo por el que no cobrarás nada o casi nada, pero que posteriormente te dará acceso a un montón de jugosos proyectos.

Por desgracia, esta promesa no siempre se cumple, y en tiempos de crisis lo hace en contadas ocasiones. ¿Para qué va a pagar el cliente por el siguiente proyecto si puede encontrar a otro profesional como tú, dispuesto a realizar el primer trabajo gratis?

Si quieres ahorrarte disgustos, lo mejor que puedes hacer es evitar este tipo de reclamos.

3. La pasta por delante

Si tu intuición -o la información que has recabado de otros profesionales- te dice que el cliente no es de confianza, puedes solicitar el abono de un 50% del presupuesto antes de iniciar el trabajo. Puede ser más que suficiente para disuadir a los morosos profesionales.

Evidentemente, no hace falta que adoptes este tipo de medidas cuando ya has trabajado antes con el cliente y no has encontrado ningún tipo de problema a la hora de cobrar.

4. Las prisas se pagan

Los trabajos ajustados en plazo exigen un gran esfuerzo. Nos obligan a realizar horas extra y a trabajar también durante los fines de semana. Esto acaba por devorar nuestras energías.

Por eso, la urgencia debe traducirse en un aumento de tu tarifa. En el peor de los casos, aunque el cliente no acepte, al menos se verá forzado a reflexionar sobre su ineficacia a la hora de gestionar el tiempo.

5. Págame cuando yo acabe el trabajo, no cuando te paguen a ti

Hay una pésima costumbre que, por desgracia, se hace más y más frecuente en épocas de crisis económica como la que estamos viviendo.

Suele ocurrir con los trabajos subcontratados. Consiste, básicamente, en que el cliente no paga al profesional hasta que no cobra de sus proveedores. Es decir, que tú, como profesional freelance, realizas tu trabajo en el plazo y el presupuesto acordado, pero cuando llega la hora de cobrar tienes que esperar hasta que el cliente consigue cobrar de sus proveedores (pueden pasar meses y meses).

Es un pretexto inaceptable. Si utilizas algún tipo de contrato, introduce el nombre de la compañía que te contrata, y especifica por escrito que el pago debe realizarse a la entrega del trabajo.

6. Abandona la espiral de retrasos en los pagos

Si todavía no has cobrado el primer proyecto con un cliente, nada permite suponer que cobrarás el segundo…

Intenta no quedar atrapado en esta famosa espiral perversa: sigues trabajando porque el cliente ya te debe demasiado dinero, y nunca deja de deberte dinero porque a pesar de todo sigues trabajando para él… Saber decir que no a tiempo es fundamental para evitar problemas mayores.

Escapa también de la famosa táctica del “pago con cuentagotas”: incluso si de vez en cuando te pagan una parte de lo que te deben, esa lucha constante puede acabar con tus nervios.

Y tú, ¿has tenido experiencias negativas a la hora de cobrar tus trabajos?