La garantía como herramienta de marketing

key_harkeLa garantía de un producto o servicio, además de ser un medio para respetar y proteger los derechos de los consumidores, puede convertirse en una excelente herramienta de marketing.

¿Por qué? Porque utilizada y comunicada correctamente, la garantía ayuda a disipar todas las dudas y los miedos del usuario cuando llega el momento de tomar una decisión e invertir su dinero; es decir, impulsa al cliente a dar el paso definitivo, el que lleva a la compra o contratación.

A continuación vamos a repasar algunas de las garantías clásicas utilizadas para aumentar las ventas. Seguro que encuentras inspiración para captar nuevos clientes en tu área de actividad:

1. Si no le gusta, le devolvemos su dinero

Es quizá la garantía más extendida. Tanto, que a veces es vista más como un derecho del consumidor que como una ventaja en sí.

Como apoyo a la venta siempre es positiva, porque proporciona seguridad al cliente. La clave está, muchas veces, en los requisitos exigidos para ejecutar la devolución del importe gastado: plazos, condiciones, documentación, etc.

Muchas empresas tratarán de dificultar el proceso para disuadir a algunos clientes. Aquellas que lo pongan fácil generarán mayor confianza.

2. Riesgo 0

Esta es un formulación particular de la garantía anterior, y se utiliza más frecuentemente en productos nuevos, que acaban de llegar al mercado y todavía tienen que demostrar su valía y su eficacia frente a los consumidores.

El concepto “riesgo 0″ viene a decir al cliente que, comprando ese producto o servicio, no puede equivocarse. La garantía suele consistir en una mezcla de prueba del servicio -a veces gratuita, sin compromiso- y devolución del dinero.

3. Satisfacción garantizada

Como estrategia de marketing, la “satisfacción garantizada” es un paso adelante respecto a las dos anteriores, puesto que limita los riesgos para la persona que ofrece el servicio, y además se centra en la “experiencia” del usuario, la auténtica clave para conseguir un cliente fidelizado.

Limita los riesgos porque la satisfacción no consiste, exactamente, en la devolución del dinero, sino en proporcionar al cliente otro servicio o producto que, ésta vez sí, consiga satisfacer sus expectativas. Es decir, si al cliente no le ha gustado el producto, se le proporciona otro más acorde con lo que busca. Si no le ha gustado la habitación del hotel, se le ofrece otra, etc. De esta forma, la persona que ofrece el servicio no lo pierde “todo”, como sí ocurriría con la devolución del importe.

Es más eficaz porque se centra en la experiencia del usuario. Puede que quien ofrece el producto o servicio no acierte a la primera, es decir, no proporcione al cliente lo que busca en un primer intento. Pero si es capaz de corregir y aprovecha la segunda oportunidad para contentar al cliente, éste obtendrá una experiencia final satisfactoria, y es muy probable que vuelva a contratar ese servicio. No es lo mismo que dejar marchar a un cliente con su dinero en el bolsillo pero descontento con el servicio.

4. Garantía de por vida

Cuchillos, camas, cuadros de bicicleta… Hay productos que incluyen una garantía “de por vida”. Pocas cosas pueden transmitir más confianza al cliente que este reclamo. El mensaje es claro: estamos tan seguros de nuestros productos que podemos ofrecerle una garantía así; no tendrá que comprar ningún otro producto para sustituir a éste, a menos que se aburra de utilizarlo.

En el ámbito de los servicios y de las aplicaciones, lo más parecido sería una asistencia gratuita -incluida en el precio- de por vida.

5. Extensión de garantía

Algunas marcas utilizan la siguiente estrategia de fidelización: ofrecen una garantía estándar en la compra sus productos y servicios y, tras el registro voluntario del usuario en su base de datos, añaden una extensión de garantía (por ejemplo, 2 años + otros 2).

El objetivo es hacer que el cliente se convierta, además, en un usuario de la comunidad: que reciba noticias sobre nuevos productos, que comente y participe, que hable bien de ella a sus amigos y conocidos. Y, desde luego, que confíe en la misma marca para su próxima compra.

6. Precio más bajo

Si no puedes competir en calidad, servicio o especialización -normalmente lo más deseable-, tendrás que hacerlo en precio. La garantía de precio más bajo es una de las más conocidas. Normalmente consiste en que si el usuario encuentra el producto más  barato, se le abona la diferencia.

El mecanismo psicológico que desencadena es muy interesante, porque las empresas que ofrecen esta garantía no siempre -a veces casi nunca- son capaces de ofrecer realmente el precio más ajustado del mercado (es imposible que dos competidores tengan el precio más bajo de un producto a la vez, a no ser que lo hayan pactado, lo cual no es legal; la cosa es mucho más complicada si introducimos otros 3 ó 4 competidores…)

A pesar de esta circunstancia, el cliente se siente tranquilo, porque sabe que, si encontrase el producto más barato en otro lugar, podría recuperar la diferencia. Acudiendo a un negocio con esta garantía se ahorra, además, la búsqueda exhaustiva del producto y la comparación de modelos, condiciones y precios, que lleva tiempo y puede resultar engorrosa.

Al final, muy pocos clientes solicitan la devolución de la diferencia, porque supone un esfuerzo de tramitación y justificación para después obtener una cantidad normalmente poco sustancial. La conclusión que podemos extraer es que ofrecer esta garantía puede ser muy rentable para el negocio.

7. Pruébalo gratis

Muchas pequeñas compañías han podido hacerse un hueco en el mercado utilizando esta estrategia, es decir, ofreciendo a los usuarios un período de prueba gratuito para que estos se convenzan por sí mismos de la calidad del producto o servicio. De esta forma el usuario, que en principio no se gastaría el dinero en algo que no conoce, se anima a probar. El primer paso, el más difícil, ya está dado.

Algunas empresas incluso han optado por mantener un producto gratuito y otro de pago, llamado especial o premium, y que incluye funcionalidades y servicios más avanzados.

8. Más de x personas ya han elegido este producto/servicio

La confianza es clave para impulsar la acción del cliente. Uno de los recursos más conocidos es el de reforzar la confianza haciendo referencia al número -o la calidad- de los clientes que ya han elegido ese producto o servicio. Es algo así como decir:

  • Un millón de personas no se han podido equivocar
  • Si un millón de personas lo ha comprado es porque debe ser bueno. Si no, lo sabríamos.
  • Si fulanita -que es famosa, lista, respetable, exitosa- lo está utilizando es que el producto es de calidad

Evidentemente, la limitación de este sistema es que necesitas un gran volumen de clientes o, en su defecto, algunos clientes reconocidos y que se presten a hacer pública esa información.

9. (Prácticamente) ninguna garantía.

Es posible que no puedas -o no quieras- ofrecer ninguna garantía adicional (aparte de las exigidas por la ley). En ese caso, siempre te queda la opción de decir: “Mis productos y servicios son tan buenos que el cliente no necesita ninguna garantía especial”.

Suena un tanto arrogante, pero a Apple no le ha ido nada mal…

¿Se te ocurre algún otro tipo de garantía que no hayamos mencionado?

Puedes consultar el artículo 10 Ways to “Guarantee” More Sales and Conversions, publicado en el blog de Marketing Kissmetrics.