Repasar y corregir tu trabajo antes de entregarlo: un “sufrimiento” necesario

lupa2Hay pocas cosas tan aburridas y fastidiosas como tener que repasar el trabajo que tú mismo has realizado. Sin embargo, es una operación imprescindible si de verdad quieres entregar a tus clientes un trabajo bien acabado y de calidad.

¿Por qué resulta tan fastidioso?

-Dado que eres tú mismo quien ha realizado el trabajo, sabes lo que te vas a encontrar al repasarlo y corregirlo. Eso hace que la actividad se vuelva repetitiva. Los trabajos repetitivos -los que no consisten en crear algo nuevo- nos aburren. Siempre nos parece más divertido y más interesante arrancar una nueva actividad, en vez de volver sobre lo que ya conocemos.

-A nadie le gusta encontrar errores en el trabajo que ha realizado, ya que eso equivale a aceptar que:

1. El trabajo no está suficientemente bien hecho.

2. No puedes dar el trabajo por concluido: hay carencias y errores, hay que corregir cosas, y eso significa que hay que dedicarle más tiempo y esfuerzo

3. No puedes empezar el nuevo proyecto que tenías previsto, y que en estos momento te motiva mucho más que el anterior

¿Por qué no siempre resulta fácil?

Corregirse a uno mismo es una actividad complicada. Hemos realizado el trabajo siempre según nuestros propios modelos mentales, siguiendo también nuestra metodología. Eso hace que lo que hemos hecho casi siempre nos parezca coherente, y que nos resulte difícil encontrar los errores.

El ejemplo más claro es el de repasar un texto que tú mismo has escrito. Al final, te lo sabes casi de memoria, y en realidad no lees, sino que te desplazas a toda velocidad por encima de las frases, sin llegar a detectar los fallos, las incoherencia y los posibles errores.

En cambio, la actividad de corrección resulta mucho más sencilla cuando tienes que repasar el trabajo de otra persona. Eso implica que el trabajo es nuevo para ti, y que está hecho de una manera diferente a como tú lo hubieses hecho. La consecuencia de todo esto es que te resulta muy sencillo detectar los errores, las incoherencias y los puntos débiles.

¿Por qué el repaso es imprescindible?

Porque nadie es capaz de hacer un trabajo perfecto, y mucho menos al primer intento. Un repaso exhaustivo, que incluya las correcciones y mejoras necesarias, puede hacer que nuestro proyecto pase de ser normal/aceptable a excelente. Dedicando un poco más de tiempo, la calidad del trabajo entregado se dispara.

Piensa que, muchas veces, la diferencia entre un buen profesional y un profesional excelente se encuentra precisamente en los detalles, en el acabado final. Un trabajo sin errores muestra a un profesional serio y concienzudo.

En resumen, tienes que encontrar alguna motivación que te ayude a hacer un auténtico repaso exhaustivo de tu trabajo, que te permita encontrar los puntos débiles y te dé la clave para introducir las mejoras necesarias para conseguir un producto excelente.

Reposa las ideas, repasa a primera hora

Muchos días, especialmente al final de la jornada, estamos tan saturados que ya no somos capaces de avanzar. Llevamos tanto tiempo sumergidos en el mismo trabajo que nos falta frescura y perspectiva: ya no somos capaces de ver nada, ni de distinguir lo bueno de lo malo, lo que vale de lo que no.

En esos casos, lo mejor es dejar que las ideas reposen, para realizar un buen repaso al día siguiente, si es posible a primera hora. Con la mente despejada, en un par de horas serás capaz de detectar errores, y de arreglar problemas que el día anterior creías irresolubles

Busca un punto de vista alternativo

No siempre puedes hacerlo, pero siempre es una opción interesante. Pide a otra persona con criterio que eche un vistazo a tu trabajo. Su punto de vista es diferente al tuyo, y por eso te descubrirá cosas que habías pasado por alto, y te dará buenas ideas para mejorar el resultado final.