Cómo trabajar de freelance sin quemarse antes de tiempo

La carrera de un profesional freelance es una carrera de fondo. No basta con aguantar el sprint de un proyecto concreto -por muy exigente que este sea- porque inmediatamente después viene otro, y otro, y otro más, y debemos estar preparados para afrontarlos todos con la misma solvencia.

Lo importante es aplicar un sistema de trabajo sostenible y equilibrado, que te permita responder a las expectativas de tus clientes sin sucumbir a los principales enemigos de una actividad freelance prolongada: el tedio, la falta de motivación y, sobre todo, el agotamiento.

No hay soluciones mágicas, pero sí hay unas cuantas cosas que debes tener en cuenta para no quemarte antes de tiempo.

1. Descanso

Intenta que las jornadas agotadoras sean una excepción, y no la regla.

Intercala siempre varios descansos (ojo, programados, no improvisados) en tu jornada de trabajo.

Nadie puede permanecer varias horas seguidas rindiendo al máximo. Por eso es mucho más efectivo realizar sprints cortos e intensos de trabajo y, entre cada uno de ellos, pequeños descansos para refrescar la mente.

No pienses siempre a corto plazo. Ya sabemos que puedes aguantar varios días trabajando muchas horas, pero esa forma de funcionar no es sostenible en el tiempo, y si persistes en ella, te quemarás, y acabarás por abandonar tu actividad, que es precisamente lo que tratamos de evitar.

2. Vacaciones

Disfruta de unas vacaciones de vez en cuando, al menos, una vez al año.

No hace falta que viajes a miles de kilómetros, a una isla con cocoteros. Pero, eso sí, estés donde estés debes asegurarte de que son vacaciones de verdad, es decir, de que no vas a estar la mitad del día pendiente del móvil y el ordenador.

3. Ten claro qué es lo que quieres conseguir

Normalmente damos por hecho que sabemos lo que queremos, y que tenemos claros cuáles son nuestros objetivos. Pero no siempre es así.

Muchos profesionales freelance lo son simplemente porque esa es una forma de ganarse la vida, y no han tenido oportunidad de profundizar en sus verdaderos objetivos. La consecuencia de esta indefinición es que podemos acabar trabajando en algo que ni nos gusta ni nos motiva, y que, además, no sabemos adónde conduce. Esta ausencia de rumbo suele traducirse en insatisfacción.

Así pues, lo primero es tener claro qué es lo que queremos conseguir con nuestra actividad freelance.

Define tus objetivos, y pon en marcha un plan para conseguirlos.

Esto es importante porque, en la medida en que nos acerquemos a esos objetivos, nuestro trabajo tendrá sentido, y podremos estar motivados en el día a día.

4. Introduce variedad en tu trabajo

El aburrimiento es uno de los principales enemigos de cualquier actividad laboral. Y es que, una buena parte del trabajo que realizamos es repetitivo.

Por eso es tan importante que, en la medida de lo posible, intentes variar tu rutina a todos los niveles. Unos ejemplos:

-Intenta conseguir proyectos un poco diferentes

-Cambia de vez en cuando de lugar de trabajo. Un par de veces por semana puedes ir a otro local, a una biblioteca, a un café, a un parque, etc.

-Introduce nuevos servicios

-Aprende nuevas competencias y prueba nuevas herramientas de trabajo

-Experimenta diferentes estrategias de marketing

5. Enciende tu pasión con pequeños retos diarios

La falta de motivación es, junto al aburrimiento, otro de los grandes enemigos de cualquier actividad prolongada. Una forma sencilla y efectiva de evitarlo es plantearse el trabajo diario como una serie de pequeños retos estimulantes.

En vez de hacer las cosas siempre igual, como si fueran mera rutina y pura obligación, puedes intentar ir un poco más allá: hacerlas un poco mejor, o de una manera distinta, siguiendo un camino que no has transitado anteriormente.

Si consigues enfocar las tareas como retos, cuando quieras darte cuenta, se te habrá pasado el día.

6. Celebra tus éxitos, por pequeños que sean

El trabajo no es solo esfuerzo. También debe tener su parte de recompensa.

Celebra -aunque solo sea de manera simbólica- cada éxito en tu trabajo, por pequeño que este sea: los proyectos finalizados, las felicitaciones de los clientes, las tareas complicadas que has sido capaz de resolver, etc.

La celebración no tiene por qué costarte dinero: basta con que hagas algo especial, diferente a lo de todos los días. Por ejemplo, dar un paseo, tomarte un par de horas extra de descanso, o cualquier otra cosa que te haga ilusión.

7. Siempre en positivo

La motivación es, muchas veces, tan importante como el talento. De hecho, por mucho talento que tenga un profesional, si no le gusta lo que hace, o está aburrido y desmotivado, es seguro que no realizará bien su trabajo y, además, no tardará demasiado en abandonar.

Y la mejor forma de mantener la motivación es concentrarse en lo positivo. Ya sabes: el optimista ve el vaso medio lleno, y el pesimista lo ve medio vacío. Los dos tienen razón, pero la mirada del optimista le va a ayudar a disfrutar de un trabajo mejor y una vida mucho más satisfactoria.